Alie-nación, un dis-curso ( I )
Soy la victima, la victima del mundo.
Abandonado, maltratado y usado.
Todos podrían hacer por mí como yo hice alguna vez por otros.
Me separa de ustedes, su forma de ser y de pensar tanto como sus actitudes.
No los comprendo ni comprendo porqué no me quieren.
Ustedes no tienen la razón, la razón la tengo yo.
Me enoja que se crean superiores a mí.
Estoy solo y es por culpa de ustedes.
No soy responsable de todo lo que me pasa.
No me interesa escucharlos, solo me interesa que me escuchen a mí.
Nadie me retribuye nada de lo que hago.
No confío en ustedes.
Me cierro porque el mundo se cierra.
Individualización extrema, competencia, vacío. Un discurso que aísla al individuo, lo encierra, lo victimiza, un fruto de la forma que tiene el sistema, la des-unión. Una manera de adaptarse a un mundo hostil y a un Otro hostil. “El hombre es el lobo del hombre”. El individuo reducido al mínimo y su única forma de mantenerse parado, el odio al otro que no es mas que el odio a si mismo. La responsabilidad desplazada enteramente al otro, la culpa jugando su papel estelar, el solitario hartándose de si mismo, y de sus recursos que fallan en la lucha encarnizada y diaria de desmembrar al otro por un lugar en el sistema.
La inversión del discurso implica los sentimientos que lo sostienen. La reducción a prácticamente -la nada- que hacen ellos del individuo es tan violenta que demuestra el porqué de su negación y el desplazamiento de los mismos hacia el otro.