martes, 8 de noviembre de 2011

Ojos vacíos.


La mirada enfocada en la escena, la escena construida sobre otra escena, que tampoco es el la original. Los ojos puestos en la escena, las luces puestas en los ojos. Los ojos vacíos. Ojos observados por ojos. La mirada observando si los ojos ven lo que deben ver. El teatro funcionando continuamente. Los ojos vacíos no saben que son participes de la escena, y que no miran sino que son mirados. Los ojos vacíos no se preguntan qué ven. Los ojos vacíos no se preguntan porqué ven. Los ojos vacíos no se preguntan qué es lo que están viendo. Los ojos vacíos consumen. Consumen el morbo, la culpa, la guerra y el odio. Los ojos vacíos consumen la mentira. Una mentira que ellos vuelven verdad ya que no saben la diferencia. Los ojos vacíos solo ven sombras en la cueva. Los ojos vacíos creen conocer el sol, pero solo conocen parte de su reflejo.
Los ojos vacíos creen ser libres pero son esclavos, creen ser inteligentes pero son ignorantes, creen no piensan. Los ojos vacíos creen pelear pero solo se quejan. Los ojos vacíos creen querer pero solo odian. Los ojos vacíos creen ver pero están ciegos. Los ojos vacíos creen desear y tener proyectos, pero sólo son esclavos de la escena.
El gran ojo vigila que esto permanezca de este modo. No permite la curiosidad, ni la duda. Observa que los ojos se enfoquen en la escena. Nada puede ocurrir fuera de esto. Cualquier falta de atención o concentración en la escena es catastrófica, una enfermedad grave y contagiosa. No esta permitido faltar a la escena, no esta permitido girar la cabeza de ella.

Peligrosos y enfermos serían los ojos que poseyeran luz propia, que lograran correr la vista de la escena. Tendrían la oportunidad de lograr un saber prohibido, podrían lograr la duda, -un darse cuenta- que la escena es escena y por lo tanto falsa, que esta construida, y que no ven como les habían hecho creer, sino que –presencian- pasivamente.

Juan Pablo Visconti (en la escena)