Camino lento, en silencio por este mar desierto, me sumerjo hambriento, vació de recuerdos. Me alejo del mundo, de este cuerpo enfermo infectado de miedos, de culpa y resentimiento.
Tal vez no lo entiendas nunca, pero son ellos los que me atormentan, me apartan, me exponen como objeto, me manipulan como a un muñeco, se alejan porque apesto, me destierran porque soy violento, inadaptado, mal educado, enfermo……. Si supieras lo difícil que es permanecer lo entenderías, pero ya no se donde quiero estar, no se porque… solo se que odio y me odio, por eso me alejo. Siempre hay un callejón oscuro para los inadaptados, para los hambrientos que se alimentan de lamentos y carecen de sueños. ¿Es en esos lugares donde se esconde la escoria no?
Creo que hoy se porque lloro, es mas fácil saberlo cuando se hace presente la perdida, la falta motiva la creación del poeta para poder revestir un vació existencial, un deseo a alcanzar. Pero yo nunca tuve nada, nací en la miseria, pobre, sucio y olvidado. Soy victima del mundo, destinado a la adversidad, al sufrimiento. Sin nada, nada en mis manos, nada en mi estomago, un vagabundo, o mejor dicho, un vaga-mundo, que no pierde mas que lo único que tiene, la vida. ¿Cuanto vale luchar por vivir? Nunca pude vivir para luchar, será porque nací pequeño e indefenso.
Una victima murió en el oscuro callejón, solo, sucio y olvidado…un crimen que una sociedad cometió, una muerte que solo encontrara culpables en la frivolidad, en el frió y el alcohol. En la miseria y el la tempestad.
Facundo Osorio
domingo, 30 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
Futuros perfectamente imperfectos.
El cine, desde su primer film, ha fantaseado con el futuro, en Viaje a la Luna (Le Voyage dans la Lune - 1902), Georges Méliès da una visión del futuro, que tal vez hoy en nuestros tiempos, esa visión nos parece infantil e inocente, pero seguramente en aquella Francia de principio del siglo XX, donde las artes estaban en expansión, a lo mismo que las economías, junto a un continuo estado de liberación de los estados, era el futuro que se “esperaba”. Pero con el paso de las guerras, las crisis económicas, los avances tecnológicos, la carrera espacial transmutada a guerra armamentística y el continuo miedo de una interminable catástrofe mundial se comenzó a dibujar un nuevo futuro.
Esos nuevos futuros, que desde la década de los 70s se comienzan a representar en el séptimo arte dan como base para ese perfecto control de las sociedades una unión de tres soportes básicos y necesarios, variables entre ellos en cuanto su lugar de privilegio, pero que confluyen hacia un único fin. Estas tres variables no son otras que la Tecnología, las Instituciones y el Miedo.
Todos estos filmes prevén una dictadura, un estado totalitario, una supresión de las libertades de los hombres y mujeres. ¿Pero de que maneras se proponen este quite de libertades?
En el film Fahrenheit 451 (François Truffaut – 1966) la idea es simple, no pensar, ¿como?, a partir de un estado que condiciona el acceso a la información a la población, sirviéndole todas las variantes para que la persona se sumerja en un mundo sin preocupaciones ni obligaciones.
Las instituciones, en vez de proporcionar libertades y derechos se presentan como un regulador insaciable de estos. Tanto el film como la novela en la que está basada (Ray Bradbury – 1953), muestran como principal enemigo la palabra escrita, portadora del pasado y presente, y de ideales que no son positivos para lograr un estado pleno del ser humano.
En un mismo plano se encuentra 1984, la cual ha tenido adaptaciones y versiones fieles de la novela de George Orwell (1949), pero en la cual todas confluyen también en un estado formado por instituciones que proporcionan las herramientas de censura y corrección constante del pasado y presente. Tal vez esta es la que se presenta con más fuerza en el film, principalmente el de 1984 escrito y dirigido por Michel Radford.
Tal vez en 1984, hablando más que nada de la novela, el punto clave de control más llamativo se puede ver en la supresión del lenguaje, un intento de reducción de las posibilidades expresivas, que para ese estado controlado por el Gran Hermano, proporcionara una nueva forma de creación cognitiva controlada y sin posibilidad de fugas ni subversiones.
Otro punto clave en la novela es también el sistema riguroso de educación, donde los pequeños y jóvenes son educados con conceptos de espionaje y reconocimiento de ideas que atentan con el régimen.
En films más modernos como Equilibrium (Kurt Wimmer – 2002) también se puede leer como las corporaciones (aquí farmacológicas, pero principalmente este lugar lo ocupan corporaciones económicas como los medios de comunicación), son participes necesarios, o incluso más importantes que la persona en la cual cae la responsabilidad del “poder”.
Pero no todos los filmes ponen en lugar clave para el control el perfeccionamiento de las instituciones como gran regulador. Existen filmes donde la tecnología aparece como el principal eje para mantener el orden social. Pero esa es otra historia…
Leandro Ruiz Dia
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