Internet nos ha permitido ser anónimos, nos permite
despojarnos de nuestro nombre, de
nuestro numero de documento, de nuestro ser físico, incluso nos permite, si lo
deseamos, despojarnos de nuestro ser intelectual. Internet nos permite ser
otro, el yo deseado, el yo imaginado, el yo oculto.
Hoy ser anónimo se ha vuelto una herramienta que nos permite
expresarnos de manera más honesta, incluso más que con nuestro rostro expuesto a todos y cada
uno de los otros anónimos que forman este otro mundo aparte.
El anonimato incluso nos permite tomar contacto con cosas
que nuestro ser físico no podría sin pagar una sentencia. Desde nuestro
anonimato no pasamos vergüenza, no ocultamos nuestros deseos, perversiones,
pues ya no soy Leandro, soy leaisdead o El Archivista, o solamente un IP que se
mueve dentro de un cable que me lleva en busca de lo que mi deseo persiga.
Desde el anonimato puedo satisfacer todos los aspectos que mi ser real no
podría en sus estado físico.
Desde el anonimato podes construir, hacer revoluciones, generar
cambios, esparcir ideas, y mil ejemplos más que le dan al anonimato un sabor
único en nuestra vida.
En internet, anónimos, día a día se expresan buscando otros
anónimos que consensen con sus palabras, con sus ideas, con sus gustos, con el
fin de mover piezas desde la distancia.
Pero qué valor tiene ser anónimos en un momento en que cada
palabra expresada necesita tener un rostro, necesita tener un sustento, una esencia,
una persona que respalde con sus actos lo que nuestras palabras expresan.
Hoy ser anónimo ya no me parece atractivo, no me interesa
que mi opinión, mi palabra, mi expresión cómo Ser este oculta detrás de un
avatar y un nik. Hoy quiero ser responsable de lo que soy, pero, ¿Por qué llego
a este punto?
Porque desde el anonimato también se puede destruir. El
anonimato a permitido que reprimidos y sentenciados puedan salir de su propio
capullo en busca del consenso de ideales
que promueven el odio, el genocidio, la destrucción de la democracia, el fin
del debate constructor.
Anónimos que detrás de un monitor y con su teclado como arma
se permiten reducir todo intento de construcción o discusión de ideas a un
simple insulto descalificador avalado por otros iguales o simples idiotas que
por ser "antis" salen a proteger a los cobardes que esperan en la
sombra.
Anónimos que se creen portadores de verdad y justicia,
deshumanizados por sus dogmas y con sus ideas heredadas o construidas por medio
del odio salen a la caza de todo aquel que cree y piensa diferente.
¿Pero en que se transforma este anónimo a través de sus
actos en esta condición? En un cobarde, un pobre adoctrinado y vacío de
contenido a lo igual que aquel que desde la sombra hace a otros actuar en su
nombre y engorda egos y billeteras.
Cobardes que no saldrían a morir por sus ideas, ninguno de
ellos soportaría estar encadenado en una sala de tortura, ninguno, de eso estoy
seguro, se animaría a escribir lo que escriben si tuviesen que responder por
ello frente un grupo de soldados con su fusil en el hombro esperando la orden
para acabar con una vida de un anónimo que solamente pensó diferente.
"Ellos hablan mucho" diría Mia, pero solo rebotan
ideas ajenas por nada, siquiera por ellos, porque si hay algo claro es que de
lograr algo con esa actitud no lograran ni derechos ni libertades para si.
Me canse de ser anónimo,
muchas gracias, Leandro Ruiz Día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario